Al frente del taller está un jefe de taller con más de diez años de experiencia real, forjada día a día entre diagnósticos, reparaciones y clientes que vuelven porque saben que aquí las cosas se hacen bien.
No se trata solo de años, sino de criterio técnico, capacidad para detectar problemas a la primera y una forma de trabajar basada en la honestidad, la precisión y el compromiso con cada vehículo que entra por la puerta.
Supervisa cada intervención, coordina al equipo y se asegura de que cada trabajo cumpla los estándares de calidad que él mismo se exige. Porque para él, un coche no es un número: es la seguridad, el tiempo y la tranquilidad de quien lo conduce.
Su experiencia es la garantía silenciosa que no se anuncia, pero que se nota desde el primer servicio.